No diseño para ti.

Es la verdad. Yo no diseño para ti. Ni para nadie.

Yo diseño contigo.

Nadie puede hacer las cosas por ti. Si has creado tu empresa lo entenderás perfectamente. Puedes delegar acciones o comprar fases hechas, pero siempre poniendo un ojo en la supervisión. Con mayor o menor confianza. Sin desentenderte nunca.

Es algo que quieres como si lo hicieras tú. Y no algo que hacen para ti.

Esa es la causa de que yo no diseñe para ti. Ahí tienes el motivo de que yo diseñe contigo.

Lo que yo hago para ti es diseñar contigo. Te oriento. Te ayudo a abrir los ojos. Te acompaño en tu recorrido en el camino que te va a llevar a donde tú quieres. Pero tienes que saber, por lo menos, dónde quieres ir.

De otro modo, mi relación con mis clientes podría resumirse en lo siguiente: dame dinero y diseñaré lo que a mí me apetezca y yo diga que encaja contigo.

Pero las cosas no son así. Ni deben ser así.

El tamaño importa.

Da igual si el cliente es una persona individual, un empresario que tiene una pyme o una empresa tan grande como quieras imaginar. Cada una tiene sus particularidades dentro de cada necesidad. Y afrontan los proyectos con un enfoque muy diferente. El tamaño es importante, y sobre todo influyente. Influye en la cantidad de reuniones a realizar, la cantidad de personas que toman decisiones, puede que en la experiencia que tengan en proyectos parecidos…

En cuanto al diseñador no importa si el diseñador es un free lance, un pequeño estudio o una gran agencia. Cada uno tiene sus particularidades, sus ventajas y sus inconvenientes.

  • El free lance es más flexible pero tiene una capacidad de “producción” individual menor.
  • La agencia por el contrario tiene una capacidad de producción altísima pero menor flexibilidad y a priori mayor lentitud organizativa.
  • El estudio está a medio camino de las dos. Y depende de lo bien o mal que se organice, puede tener potenciadas las ventajas o los inconvenientes.
  • Existe un cuarto grupo. Los free lance organizados. Trabajan de modo independiente pero colaboran asiduamente con otros free lance con diferentes especialidades para cubrir proyectos de mayor envergadura. Como todo, tiene su lado bueno y su lado menos bueno.
Don Diseño No diseño para ti diseño contigo 02 El Tamaño importa

Foto: Carlos Luzón, el tamaño importa.

El diseñador Diseña contigo.

Casi da igual el peldaño de la escalera del diseño en el que te encuentres. Cuanto más arriba estés, más claro tendrás que el diseñador diseña contigo. O lo deberías tener.

Para que esto funcione hay unos cuantos checkpoints que deben marcarse por ambas partes. Tanto por el cliente como por el proveedor de diseño.

La comunicación.

La comunicación es fundamental. El entendimiento entre las dos partes tiene que ser, necesariamente, absoluto. Y eso no siempre es fácil ni rápido de lograr.

Es interesante que cuando quieras un colaborador en diseño hables con él. Compruebes que hay entendimiento. Veas que el tipo de trabajos que desarrolla el proveedor de diseño te guste.

La interpretación de la otra parte es muy importante. Fíjate en cómo interpreta el proveedor de diseño lo que le dices. Si le pides muestras de algo concreto, comprueba que tenéis ideas próximas en la cabeza.

Comprueba la facilidad de localización que te ofrece. Siempre, claro está, dentro de un orden. Los WhatsApp o las llamadas a media noche no tienen cabida. Los asuntos de vida o muerte son muy relativos.

Recuerda que los servicios con atención al cliente 24/7/365 son muy caros.

Don Diseño No diseño para ti diseño contigo 03 comunicacion

Foto: Carlos Luzón, Teléfono.

La responsabilidad.

La responsabilidad es importante. Y lo es en varios aspectos.

Para empezar, por respeto.

Hablábamos de la facilidad de la comunicación unas líneas más arriba. Piensa en un ejemplo que relaciona las dos. Llamar al proveedor de diseño a media noche para intentar parar la impresión de un catálogo que va a entrar en imprenta a las seis de la mañana es irresponsable.

Es una falta de respeto irresponsable.

No es irresponsable sólo por la llamada en sí misma. Es irresponsable porque implica que las fases previas no se han hecho correctamente. Pueden ser las revisiones, la definición de objetivos, la redacción de contenidos… Muchas posibilidades para hacer algo que no se ha hecho y ha desembocado en esa situación de falso límite.

Ten presente que las acciones al filo de la guadaña sólo salen bien en las películas que vas a ver al cine.

Y también por confiabilidad.

Si se define un plan de trabajo para el diseño, este incluirá una serie de hitos y fechas asociadas. Para las dos partes.

Tan mal está que el proveedor incumpla una fecha de entrega como que el cliente no proporcione lo acordado en las condiciones y fechas acordadas.

Cuando yo estaba en la universidad estudiando Diseño trabajaba a tiempo completo a la vez. Era laborioso, pero con una organización clara por mi parte y teniendo en cuenta mis posibilidades, tenía listos mis trabajos varios días antes de la fecha de entrega.

Recuerdo que varios de mis compañeros esperaban casi a esos últimos días a empezar el trabajo. Esto hacia que en el caso de tener que hacer trabajos en grupo, no tuviese mucha confianza en poder hacer el trabajo con según qué compañeros.

Esta confiabilidad es bidireccional. Si un cliente entrega tarde lo que se acordó, no puede exigir, al menos no de un modo ético, que se mantengan inalteradas las fechas siguientes. Haciendo esto está cargando sus retrasos en la otra parte. Y eso no es responsable.

Es una falta de responsabilidad y de confianza.

Don Diseño No diseño para ti diseño contigo 04 responsable flor del almendro arbol de la imprudencia

Foto: Carlos Luzón. El almendro es el árbol de la imprudencia.

La voluntad de acompañar y dejarse acompañar.

Para hacer el camino juntos, hay que acompañar y dejarse acompañar.

Alguna vez he oído que dos no están juntos si uno no quiere. Puede que estén juntos un tiempo en esa situación. Pero no durará mucho. Y no acabará bien.

Para ir juntos hay que entenderse y comprenderse. Si hay entendimiento no es que sea más fácil, es que si no lo hay es imposible.

Lo que a veces empieza como una conversación fría se acaba convirtiendo en un dialogo fluido. El cliente quiere llegar a tener su objetivo alcanzado, y su proveedor quiere que esto suceda. Los dos quieren que se alcance la meta en las mejores condiciones.

Acompañar, en muchos casos, supone guiar. Y guiar a alguien que no quiere ser guiado es un trabajo muy duro. La mayor parte de las veces imposible.

Todas las partes recorren juntos el mismo camino. Lo hacen con una meta común. Pero tienen durante el trayecto papeles y motivaciones diferentes. No lo olvidemos.

Don Diseño No diseño para ti diseño contigo 05 acompañar Obra del artista Jose Luis Martinez Gomez - cuenca - arte en hierro y acero

Foto: Carlos Luzón. Obra del artista José Luis Martínez Gómez – Cuenca – arte en hierro y acero

El sentido de la propiedad.

El sentido de la propiedad es necesario. Tú debes sentir ese diseño como propio. Tú, como cliente. Y Tú, como proveedor.

No me estoy refiriendo a la parte legal del acuerdo. Esa en la que se especifica si el cliente es propietario de todo lo generado o no, si el proveedor puede mostrarlo en su portfolio, los derechos que conservarán cada una de las partes, etc.

Este sentido de la propiedad está relacionado con el valor. Y tampoco me refiero al valor puramente económico.

Es como un hijo que va a nacer. Puede ser o no ser deseado. Y además puede ser querido o no. Esto implica que difícilmente se siente algo como propio si no se pone en el desarrollo algo propio.

Por ejemplo, si necesitas un logotipo puedes recurrir a un especialista. Le explicarás lo que quieres. Probablemente le dirás que un logotipo. Después de hablar más profundamente con él, determinarás lo que realmente necesitas, supongamos que sólo un logotipo, sin aplicaciones, etc. Y juntos comenzareis el desarrollo de tu logotipo.

Tú, por tu parte, pondrás tus motivaciones, tus necesidades, tu visión, tu opinión… El profesional, por su parte, pondrá en marcha su capacidad de interpretación y todo su saber hacer. Desarrollareis varias fases. Lo verás crecer delante de ti y lo iréis encauzando juntos hacia el lugar al que quieres llegar.

El resultado será un logotipo que los dos lo sentiréis propio. Los dos os sentiréis orgullosos de él. Uno por haber podido volcar toda su capacidad y otro por ver reflejadas sus deseos y necesidades.

Pero si, siguiendo con el ejemplo del logotipo, recurres, por ejemplo, a un sitio de “subastas”, el recorrido será diferente.

Crearás una subasta en la que indicarás que quieres un logotipo. Darás algo de información que tú exclusivamente considerarás importante y los diseñadores que pasen por allí entrarán al juego.

Las propuestas empezarán a llegar. Puede que algún diseñador te pida más información. Serán pocos. Finalmente te decidirás por alguna de las propuestas. La que en ese momento te guste más. Si es que hay alguna. Pero es muy probable que en poco tiempo no te emocione ya. O que la veas empleada en otra empresa que no tiene nada que ver ni contigo ni con tu sector. Y la estarás empleando como tu imagen de presentación.

El resultado será frustrante porque habrás dejado que alguien se encargue de algo que tiene que ser tuyo. Pero por cómo se ha desarrollado todo, no lo sientes así. Estás llevando un traje que no te gusta y con el que no te sientes cómodo.

El objetivo.

Más que de un objetivo, lo correcto sería hablar de los objetivos. Está claro que hay un objetivo común: la realización del proyecto.

Pero además cada parte tiene otros objetivos diferentes. El cliente querrá obtener las mayores prestaciones posibles con los costes y plazos más ajustados posibles. El proveedor querrá, por su parte, un proyecto que le reporte los mayores beneficios posibles, ya sean económicos o de otra índole, y le requiera la dedicación más ajustada posible.

Ninguno de los dos quiere acabar sintiéndose defraudado por la otra parte.

Entonces, si cada una de las partes tiene una motivación diferente y teniendo en mente que estamos hablando de una relación comercial, conocer los objetivos de cada una de las partes, reflejándolos por escrito, es una buena idea para no perder el camino más adelante.

En esencia, el objetivo final siempre es que las dos partes estén satisfechas. Lo demás es definir cómo alcanzar esa satisfacción.

El peaje.

Para lograr el objetivo común va a haber un peaje. Cada parte pagará el peaje de un modo. Lo que te va a costar a ti, cliente, y lo que te va a costar a ti, diseñador.

Ni el cliente sólo paga con dinero, ni el diseñador sólo cobra en dinero. Los dos pagaran con tiempo en reuniones, desplazamientos, trabajo, toma de decisiones, materiales, costes de producción…

Pero también hay peajes que se extienden en el tiempo. Relaciones comerciales rotas generan malos entendidos. Mala fama. Problemas de cobro y pago…

Cada uno paga en función del valor que le da a lo que recibe y el valor que le da a lo que aporta.

El valor es relativo. El coste no.

Don Diseño No diseño para ti diseño contigo 06 Peaje en Italia A4 2001

Foto: Carlos Luzón. Peaje en autopista. Italia. Superando el atasco. 2001

El resultado final.

El resultado es, o debería ser, un trabajo desarrollado que cubra los objetivos de todas las partes, con unos peajes adecuados y del que las dos partes se sientan propietarias, cada una en su lugar.

Si tú, cliente, tienes ese sentido de propiedad, no sentirás que el diseñador te ha hecho un “lo que sea”. Sentirás que habéis hecho algo juntos. Será tuyo. Será algo inexplicable. Y si te lo tengo que explicar yo, sé que no lo entenderás. O tal vez debería decir que después de esta explicación, no sabré como explicártelo mejor.

Piensa que, si alguien te dice que diseña para ti, puede ser buena idea ser precavido con lo que te vas a encontrar.

Y tú, ¿has trabajado con algún diseñador? ¿Te has sentido orgulloso del proyecto que habéis hecho juntos? ¿O simplemente han diseñado para ti? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Foto cabecera: Carlos Luzón, Niebla en la carretera de acceso a la cima del Teide.

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