Concurso de Diseño. O cómo despreciar tu propio trabajo.

Antes de entrar al trapo confesaré que, a pesar de lo que voy a decir, yo también he caído y he participado en concursos de diseño. Y cada vez he tenido más claro lo que eso significa.

Por eso estoy en contra de los concursos de diseño como los que a menudo lanzan variadas empresas para tener su nuevo logotipo o renovar su imagen corporativa, bodegas para su nueva etiqueta de botella de vino o ayuntamientos más o menos grandes para tener su próximo cartel de fiestas.

¿Qué es un concurso de Diseño?

Depende de la modalidad en que lo organicen. Y hay muchas variaciones. En general, un concurso de Diseño es algo así:

Condiciones de esclavitud

Cuando lanzan un concurso de diseño, lo más habitual es que se apoyen en las siguientes premisas:

  • Un premio económico de cantidad ridícula. Muchas veces insultante.
  • La propiedad de la obra se pierde para el diseñador.
  • Una repercusión muy pequeña, y sólo para el ganador.

Luchas contra todos

Luchas contra todos los participantes sin conocer realmente cómo hacerlo. No sabes nada más de lo que dicen las reglas, y todo a tu libre interpretación. No sabes en realidad lo que quiere el organizador del concurso de diseño.

Si fuese un cliente, podrías consultar y conversar lo que fuese necesario para que quedase claro lo que se busca.

A veces puedes hacer consultas, pero probablemente no te las va a responder quien realmente debería hacerlo. Así que sigues como antes, aunque creas que no.

Regalas tu saber hacer

Regalas tu trabajo, o como mucho, tiras tus precios, si es que los tienes claros, por los suelos. Contabiliza las horas que dedicarías al proyecto que te piden en el pliego de condiciones del concurso de diseño y lo que vas a obtener en el caso de que ganes el susodicho concurso de diseño, a ver qué te parece. Y no digamos si, además, no ganas. Si no tienes claro cómo presupuestar tu servicio de diseño, pásate por aquí.

Además, la propiedad de tu trabajo, en muchos concursos de diseño, queda en manos del organizador. Así que tienen tu trabajo y los derechos sobre el mismo. Y tú, a cambio tienes un vacío en tu cuenta económica, menos tiempos para hacer cosas que realmente te produzcan beneficio y un proyecto que mostrar en tu portfolio.

Y si eres de los que piensan que eso sólo sucede si no ganas, piensa que jugar a la lotería sólo ofrece beneficios si ganas.

Sólo uno va a obtener reconocimiento

Es difícil que obtengas un reconocimiento a menos que ganes. Todo lo que podrás hacer es mostrar tu proyecto en tu portfolio. Si te estás iniciando en el mundo del diseño, puedes hacer proyectos así de forma mucho más productiva sin necesidad de “jugar” en campos en los que a lo mejor no tienes necesidad de entrar o no te van a beneficiar en tu portfolio.

Por ejemplo, si quieres convertirte en el mejor diseñador gráfico para restaurantes, localiza varios pequeños restaurantes de tu zona y ofréceles el desarrollo de un proyecto con unas condiciones ventajosas para los dos, pero sin regalarlo. Puedes incluso jugar al pago en especia. A cambio del proyecto, te podrían proporcionar una cantidad de menús para disfrutar en su local tú y algunos acompañantes.

Y si crees que un concurso a nivel mundial puede ser interesante piensa que, debido a ese alcance del concurso, el premio debería ser muy alto. No tiene el mismo valor un trabajo para un pequeño restaurante que para una multinacional. Esto es por el alcance. Es decir, cuántas personas van a ver el trabajo seleccionado.

¿Qué te ofrece un Concurso de Diseño?

¿Te has planteado lo que te ofrece un concurso de diseño en realidad?

Un concurso de Diseño te ofrece…

En realidad, un Concurso de Diseño te ofrece posibilidades y realidades. Pero están un poco desequilibradas:

Don Diseño - Concurso de Diseño - 02 - un mundo de posibilidades y realidades

Foto: Carlos Luzón, Señales de obra contradictorias. Un mundo de posibilidades. Valle de Aosta, Italia, 2008.

Algunas posibilidades

  • La posibilidad de cobrar un dinero.
    • Sólo si ganas u obtienes uno de los puestos con premio.
  • La posibilidad de que tu trabajo tenga repercusión.
    • Del mismo modo que la anterior, sólo si obtienes uno de los premios. Aunque no queda igual decir que has ganado que decir que eres tercero. Aunque sea el tercero de cien mil.
  • La posibilidad de tener un trabajo para mostrar en tu portfolio.
    • Sólo si la propiedad de los derechos que han fijado en el concurso no lo impide.

Algunas realidades

  • La realidad de haber invertido un montón de horas de tu tiempo.
    • Aún no he encontrado ese proyecto de diseño que se hace en “cinco minutos”.
  • La realidad de no controlar el uso de tu trabajo.
    • El organizador tiene el control de tu obra y tú no puedes hacer nada para evitarlo.
  • La realidad de una inversión material elevada.
    • Impresión de pruebas y trabajos finales. Licencias de software, si las pagas, claro. Equipo informático. Desplazamientos para recabar información…
  • La realidad de no tener seguimiento en el desarrollo del proyecto.
    • Al no poder hablar con el cliente de forma normal, no puedes tener un seguimiento adecuado del proyecto. Sólo tienes tu intuición y tu interpretación de las normas. Nada que ver con un proyecto normal.

¿Valoran tu trabajo en un Concurso de Diseño?

Antes de que avance más el apartado… la respuesta es NO. Tu trabajo no es valorado convenientemente en un concurso de diseño.

Fíjate en quien sale ganando en un concurso de diseño siempre.

  • El organizador del concurso de diseño tiene un montón de proyectos realizados por un precio habitualmente ridículo. Y nulo siempre para los que no ganan.

¿Tu sales a cenar y haces un concurso de menús entre restaurantes para ver cuál es mejor? Esto es, los pruebas todos y solo le pagas a uno la cantidad que tú decides. Si en alguna vez lo intentas y lo logras, por favor, dime cómo lo has conseguido.

Además, analiza el montante del premio. Suele ser una décima parte, como mucho, de lo que cobraría un estudio profesional por hacerlo. Y obtendrán a cambio decenas de propuestas que, en multitud de ocasiones, serán de su propiedad.

Algunos ejemplos tipo de concurso de diseño

Concurso de diseño: Cartel para fiestas patronales

Nuevo cartel para las fiestas de alguna localidad más o menos grande.

En resumen: Presentas el cartel. Te gastas el dinero en hacer la versión impresa en tamaños importantes. 50×70 o similar. La propiedad del diseño pasa a propiedad del que lanza el concurso. Sólo uno gana, sea o no un trabajo profesional. Aquí podríamos empezar a hablar de intrusismo profesional. Una cosa es estudiantes y profesionales y otra cosa es personas no profesionales.

Concurso de diseño cerrado para empresas: Interior de nuevo espacio en cadena de franquicias.

Una empresa con tiendas para distribución de un tipo de productos. Varias empresas participan en un grupo cerrado presentando propuestas. Sólo una gana, el resto no cobra nada.

He participado así en varias ocasiones a través de empresas con las que colaboraba. Nunca he ganado en estos casos. pero en cada ocasión nos han llamado para preguntarnos por algunos elementos que les habían gustado y fueron empleados después en el concepto supuestamente elegido. Obviamente, no nos llevamos nada por ello.

Concurso para un logotipo para un gran organismo

En 2016, la misión de la NASA para el centro de simulación climática lanzó este concurso de diseño para un logotipo. Ofreció 200$. Léelo y piensa lo que obtienen ellos y lo que puedes ganar tú. Me encantó el comentario de un usuario que ofrecía un poco más para que no participase la gente. Lo peor, que están lanzando más concursos iguales con premios similares… Puedes verlos aquí, y aquí.

Y el que piense que un logotipo vale 200$ o 300$… por favor, que se abstenga de pedirme precio.

Concursos de diseño que si son interesantes

Sí. Los hay. Aunque no son como los que hemos estado comentando.

Son concursos para proyectos reales pagados por clientes reales y que se han realizado durante el último año. Tipo Red Dot Awards. Los que premian diseños pagados por clientes. Aquí tu trabajo ha sido valorado, bien, mal, mejor o peor, por un cliente. Y tú, se supone, has cobrado. Si, además, recibes un premio por tu trabajo bien hecho, mejor aún para ti.

Así que, si quieres algo para tener en tu portfolio, prepárate para concursar, pero piensa si debes presentarte.

Foto cabecera: Carlos Luzón, 2007, Museo del cine de Turín, Italia. Bomba marca “acme”

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